implantes

El ‘biohacking’ o cómo pasar de humano a robot

Biohackers: así se 'fabrica' un ciborg a partir de un humano
Por TLife.guruAutor

Hablar de garajes y electrónica es evocar el momento épico del nacimiento de la informática de consumo. Décadas después, y ahora que todos llevamos un procesador en el bolsillo, ha llegado la hora de que en los garajes se libre otra batalla, una que algunos entienden como una nueva revolución, un movimiento que unirá hombres y máquinas y propiciará una generación de ciborgs. Es el biohacking.

Para entender de qué hablamos basta con que acudamos a la etimología: biología y hacking nos acercan a ese mundo en el que lo biológico se une a lo electrónico. Eso sí, con un componente underground y una filosofía a mitad de camino entre el biopunk y el “do it yourself”. La idea es implantar en el cuerpo dispositivos y microprocesadores para aumentar su potencial y dotarle de nuevas aplicaciones y posibilidades. Y hacerlo fuera de los circuitos convencionales de investigación: en talleres y garajes, reivindicando la estética transhumanista. Estos son sus popes más destacados

Con la antena puesta

Neil Harbisson es la primera persona que ha logrado que un gobierno le reconozca como ciborg. Pionero en esto del biohacking, dio el salto a la frikifama cuando se autoimplantó una antena en la cabeza con el fin de lograr percibir colores del espectro infrarrojo y ultravioleta.

La antena le sirve también para que su cabeza se comporte a modo de smartphone: como si de una tarjeta sim se tratara, le permite recibir llamadas y archivos digitales. Harbisson es, además, un activista: desde la Fundación Cyborg defiende los intereses de y derechos de sus “congéneres” y reivindica las raíces artísticas de este movimiento.

Sin médico ni anestesia

Uno de los gurús del biohacking es Tim Cannon, quien lleva implantado en el antebrazo un chip -Circadia 1.0, desarrollado por Grindhouse Wetware (que recoge, almacena y transmite sus parámetros médicos: fiebre, ritmo cardiaco, pulso..). En este vídeo puedes ver cómo un amigo se lo implantó en un garaje (es cutre, pero refleja a la perfección la filosofía DIY del biohacking).

Tal vez lo más curioso del asunto  es que se trata de un proyecto de código abierto; esto quiere decir que, si lo deseas, puedes descargártelo y utilizarlo para ti mismo.

Implantes en las manos

Las manos de Amal Graafstra se han hecho célebres. Mejor dicho, las radiografías de sus manos: en ellas se pueden ver con nitidez los dos dispositivos que se implantó en 2005. Graafstra se reconoce un visionario dispuesto a asumir riesgos con tal de demostrar su concepción del mundo, en la que el cuerpo no es sino una máquina susceptible de mejoras.

En la página de inicio de su compañía, Dangerous Things, ya deja clara su visión: “Creemos que el biohacking es la vanguardia de un nuevo tipo de evolución, y confía en que terminemos aceptando que algún día llevaremos chips implantados que nos servirán para manejar smartphones o para abrir nuestras casas

AÚN NO HAY COMENTARIOS




TRIVIA
  • 1¿Es cierto que se puede ‘emitir’ wifi desde las bombillas?