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Esto es lo que haces con tu móvil en un día

¿Qué aplicaciones usamos más?
A cuestas con nuestro inseparable teléfono móvil.
Por TLife.guruAutor

Estoy seguro de que alguien se levanta cada mañana abrazado a su móvil como si de un osito de peluche se tratara. Lo curioso es que si echamos la vista atrás en el tiempo nunca hemos tenido un objeto tan personal y tan encima todo el día como el smartphone.

A las 7:00

Suena el despertador, por supuesto el de tu móvil, hay un momento de odio inconsciente hacia el objeto que te despierta, pero en seguida te das cuenta de que es tu amado móvil y que está haciendo el favor de despertarte con una agradable melodía que lleva de fondo el sonido del cárabo de los bosques de Finlandia adornado con tintineos de campanitas tibetanas.  La melodía la has escogido tú mismo en la app Sleep Better así que no puede molestarte. Además la app te ayuda a monitorizar el sueño.

A las 7:01

Remoloneas y aprietas el botón del móvil para que active el snoozer y te de una tregua de 5 minutitos más. Pero, tienes activada la inicialización automática del dispositivo y lo que te despierta definitivamente es la melodía de arranque del sistema operativo a todo volumen, seguida de un batallón de timbres que anuncian que alguno de tus grupos de WhatsApp se acostó tarde ayer y tuvieron conversación para rato. “Uff, luego lo miro”, piensas. Pero no puedes esperar y con mil legañas en los ojos intentas entender de qué va  la conversación mirando los 35 mensajes que hay sin leer. Definitivamente no te enteras de nada, así que te vas a la ducha.

A las 7:10

Es hora de ir espabilando, así que pones en marcha la app de TuneIn con las noticias de  tu emisora de radio favorita, a ver qué se cuece por el mundo. Aunque con el agua de la ducha es muy difícil enterarse de nada,  así que al salir y mientras te secas y te arreglas, pones la lista musical que estuviste configurando ayer en Spotify y que estabas deseando ponerte a escuchar, satisfecho de tus dotes de disc-jockey.

A las 7:30

A desayunar, tienes hambre, pero mientras preparas el café y las tostadas entran 3 notificaciones de Facebook. Cada cosa en su momento, así que las tostadas se quedan a medio untar y la pantalla del móvil se llena de mantequilla mientras compruebas que la chorrada que acaba de subir tu primo no merecía tanto la pena. Al menos entra otra notificación que si te interesa, el servicio de notificaciones por mensajería de Twitter de EL País te informa de que hoy restringen el tráfico en una zona por la que pasas con el coche habitualmente para ir al trabajo.

Eso sí que es útil, así que lo tuiteas y también lo pones en el grupo de WhatsApp donde hay otros compañeros del trabajo. Después te quedas un rato esperando a ver si alguien lo ve y a la espera de un aluvión de agradecimientos. Alguien está escribiendo… , para, vuelve a escribir… y por fin te dice: “Gracias, pero hoy no paso por la oficina”. Así que al final no ha servido para mucho.

A las 7:45

Vuelves al cuarto de baño, porque tu cuerpo te lo pide. Te tomas unos minutos mirando los trendings topics de Twitter: “Ese Trump, no va a traer nada bueno”, piensas. Y en seguida te pasas a Facebook a ver qué más hay. Ves un par de vídeos bastante graciosos que ha subido a su muro un amigo y cómo no hay nada más abres la última partida Brain it On!, pero no hay manera de pasarse ese nivel, es imposible, y además te has dado cuenta de que has perdido un montón de tiempo, así que ahora toca correr.

A las 8:10

Te vistes a toda velocidad, pero no has mirado el tiempo que va  hacer, así que coges el móvil para ver la app de AEMET menos visual que otras, pero para ti la que más acierta. De paso revisas el correo en el buzón de entrada de Gmail. Al parecer lo que enviaste ayer a tu jefa no sirve. Ya te han  fastidiado el día y además va a llover, así que buscas tonos grises en tu armario.

A las 8:25

Hasta mañana no te devuelven el coche del taller. Menos mal que habías hecho una cuenta en Car2go, miras en la app del móvil, pero no hay ninguno cercano, mala suerte. No, espera, acaban de dejar uno en la calle de al lado. Lo reservas  y vas para allá corriendo. Afortunadamente recuerdas lo de los cortes de tráfico así que activas Waze y a ver por dónde te lleva al trabajo. “Puff, qué vuelta”, dices. Bueno, debes confiar, se supone que siempre elige el mejor camino.

A las 9:00

Llegas a la oficina pensando lo útil que es móvil para saltarse atascos y también en la torta que has estado a punto de darte contra el coche de delante por mirar lo que había puesto la gente sobre la chorrada que subió tu primo a Facebook esta mañana. Entras por la puerta justo cuando te salta en el móvil el aviso de cambio de hora en la reunión. “Y para esto corro tanto”, te lamentas. Así que te das media vuelta y te vas al bar a tomar un café. Al entrar te sorprende que todo el mundo que está en la barra tiene la cabeza inclinada hacia la pantalla de su móvil. Te parece increíble, pero en cuanto te subes al taburete tú también haces lo mismo. Pero es que tú le estás mirando cosas importante de trabajo. Te escusas diciendo: “No es lo mismo”.

A las 9:10

Te sientas ante el ordenador, enchufas los cascos al móvil para seguir escuchando la música de Spotify que habías preparado. Pero recuerdas que querías oír el podcast de un programa nuevo que te habían recomendado.

A las 12:00

Al final, menuda mañana de curro, llevas todo el tiempo haciendo cosas. Menos mal que acaban de entrar un par de mensajes de WhatsApp para aliviar la mañana. Uno es un vídeo de la niña de tu hermano cantando Frozen y el otro un meme muy gracioso sobre el pelo de Trump. Decides responder y poner algo, que si no luego la gente no pone nada a lo que tú subes.

A las 14:00

Tienes hambre, pero todo el mundo está ocupado. Así que te bajas a comer solo. Intentas coger la cuchara con una mano mientras lees una de las novelas que tienes empezadas en Aldiko para distraerte. Hay mucho barullo y no te concentras, mejor te pones los cascos y ves algún vídeo gracioso de YouTube para pasar el rato y si encuentras algo chulo subirlo a Facebook para que tu primo veas que tú sí que sabes poner cosas chulas en tu muro. Nuevas notificaciones de WhatsApp te interrumpen justo en el mejor momento haciendo alabanzas al vídeo de Frozen. Piensas que debías haber puesto algo más sobre el vídeo de la niña de tu hermano y sigues con el vídeo.

A las 17:00

La tarde en la oficina no ha estado tan mal como la mañana. Te ha dado tiempo a mirar un rato Facebook mientras trabajabas y la oferta del día que te han enviado de Amazon  tampoco estaba mal del todo. “Luego lo miro mejor en casa”, piensas.  También has visto que hay un interesado por mi vieja Play Station 2 en Wallapop. Con un poco de suerte te sacas 20 eurillos. ¿5 euros?, ¿qué dice este? Ni de broma”. No piensas bajar de 15 euros. Al final accede y quedas con él a las 19:00 para hacer la transacción.

A las 18:00

De vuelta a casa atasco, pero este te lo has comido entero. Ni Waze, ni Google Maps han sabido capearlo. Mensaje a tu pareja: “Voy para allá, estoy en un atasco. He quedado con uno de Wallapop para lo de la Play”.

A las 19:05

El tipo se retrasa, al final viene e intenta rebajarte 5 pavos, le dices que ya habíais hecho el trato. Al final todo conforme y encima me pone una buena valoración en la app. Después te queda algo de tiempo a probar la app Ejercicios caseros que te ha recomendado uno de la oficina para poner un poco el cuerpo a tono.

A las 20:00

Habías pensado en sorprender a tu pareja haciendo una receta de una youtuber que cocina muy bien, pero al final piensas que con los 15 euros de la Play, mejor invitas a comida a domicilio. Miras en la app de Just-Eat a ver que se te antoja.

A las 21:30

Cenáis mientras contestáis y comentáis los mensajes de WhatsApp, las últimas publicaciones de Facebook y las noticias de Twitter.

A las 22:00

Después es hora de ver al menos dos capítulos de Black Mirror en la app de Netflix, que llevas retraso en esta temporada. A la vez, diversos mensajes de WhatsApp interrumpen el visionado. Uno de ellos llama tu atención: “Barbacoa  el sábado ¿Quién se apunta?”

A las 23:30

Batería baja. Será mejor ir a dormir porque no te queda más remedio que enchufarlo. La duda está en si lo apagas o no, por si alguien más se apunta a la barbacoa y te lo pierdes. Al final la sensatez acaba imponiéndose y lo apagas. Buenas noches cariño. Después repites lo mismo a tu pareja.

El móvil se ha convertido en una prolongación de nuestro cuerpo, Según ComScore revisar las redes sociales, chatear y mirar vídeos donde Facebook y Google dominan el top del consumo habitual de aplicaciones. Las 5 más usadas son: Facebook, YouTube, Facebook Messenger, Google Search y Google Play.

Además, tenemos una media de 33 apps instaladas de las cuales solo usamos habitualmente unas 12 de las cuales pasamos el 80% del tiempo solo con 3. También Comscore indica que el consumo de radio por el móvil, ya sea en streaming o en directo, ocupa en 15% de nuestras acciones diarias. Por otra parte, según el Ericsson ConsumerLab, desde 2012 vemos un 85% más de televisión por el Smartphone.

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TRIVIA
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