El correo electrónico empieza a desaparecer
Solo el 11% de los jóvenes usa el email.

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Por qué estamos abandonando el correo electrónico

Por TLife.guruAutor

El diario The New York Times descubrió hace poco, a cuenta del escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton, que muchos senadores de EE UU no usaban jamás el correo electrónico. Y seguían vivos. Su trabajo parecía no resentirse. Algunos quisieron ver un signo de señorío y distinción, en tanto que se deducía que tenían tantos asistentes que alguien los abría por ellos, y les contaba lo que fuese necesario. Pero no parecía ser el caso, y confesaban resolver muchas cuestiones con llamadas. Guru Tlife

Lo cierto es que es una tendencia galopante en las empresas: limitar el uso del correo electrónico. La gran espoleta ha sido, curiosamente, un experimento personal de una empresaria irlandesa, Clare Burge, quien decidió prescindir totalmente del correo electrónico tras volver de vacaciones y encontrarse 10.000 mensajes en la bandeja. En vez de leerlos y contestarlos, decidió poner unas líneas de respuesta automática indicando que se le llamase por teléfono. La empresaria midió su propia productividad con la aplicación online gratuita Rescue Time, y descubrió que, cuando usaba el correo electrónico, solamente era productiva el 23% de su tiempo.

A la vez, empresas como Ferrari comenzaron a limitar el número de emails que sus empleados podían mandar (“Menos correos electrónicos y más diálogo con tus compañeros”, rezaba su comunicado a los empleados y a la Prensa). Y varias compañías de la industria automovilística alemana están adoptando la misma medida. A la tendencia se han sumado ya la teleco French IT (con 80.000 empleados) o la inmobiliaria británica Halton Housing Trust. En algunos casos se establecen horarios de consulta del buzón o se marcan cupos máximos de emails que se pueden enviar.

SALUD Y PRODUCTIVIDAD

El motivo es de productividad y concentración: uno, porque las continuas consultas al buzón, la lectura y la respuesta descentran al empleado de su labor –los estudios calculan que tardamos unos 60 segundos en volver a concentrarnos en nuestra tarea anterior–.

mujer leyendo correo

El volumen de correo sin contestar produce estrés y frustración.

Y dos, porque el correo electrónico no es siempre la mejor manera de solucionar un problema o tomar una decisión colectiva. El alcance a los destinatarios no es efectivo porque no siempre contestan o no leen todas las respuestas de los demás, con lo cual hay interferencias que entorpecen o atascan el proceso.

En cuato al estrés –que afecta a la salud pero también a la productividad– una investigación de 2013 realizada por la Loughborough University inglesa detectó que al 83% de los empleados públicos les aumentaba el ritmo cardíaco al recibir o enviar un email. Y que entre el 12 y el 15% de ellos presentaban síntomas de adicción al correo –y respondían a los mensajes en menos de 6 segundos–. Por su parte, en 2012, la Universidad de California dejó sin correo electrónico a trece trabajadores del ejército y comparó su ritmo cardíaco con el de sus compañeros (que continuaban usando sus buzones); descubrió que sus pulsaciones eran claramente menores, y que su índice de concentración en una sola labor era también mucho más alta.

LOS JÓVENES CASI NO LO USAN

Además, la mensajería instantánea (WhatsApp a Snapchat o Instagram) está supliendo esta herramienta, hasta el punto de que estos sistemas de comunicación superaron en uso al correo en España en 2014. Y especialmente los más jóvenes están dejando de consultar sus cuentas, de modo que solamente el 11% hace un uso habitual, según un estudio de Facebook. Sheryl Sandberg, responsable de operaciones de la red social, ya comenzó a vaticinar el fin del email en 2010, aunque sin atreverse a ponerle fecha.

 

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14 COMENTARIOS

  1. No a corto plazo ya que es útil en un segmento importante de la población, tanto en lo personal como en lo profesional.
    Lo que debemos hacer es un buen uso del mismo: poner filtros para recibir lo que de verdad nos interesa, organizar la bandeja de entrada en carpetas o por temas, contestar de un modo inmediato a lo importante y urgente, dejando el resto para otro momento, suscribirse a los boletines que nos interesan, etc.
    Considero que la clave está en no tener una bandeja de mensajes que te agobie al abrirla, ni verte dominado por un frensí ridículo de contestar a todo YA.

  2. El correo electrónico es una herramienta. Como cualquier herramienta, si se usa bien, es muy efectiva. Si se usa mal, es una perdida de tiempo.
    Es asíncrona y deslocalizada.
    Si desaparece, será porque se desarrollen entornos más colaborativos. Si es por otras aplicaciones, el futuro de estas será similar.

  3. Espero y confío que tardará bastante tiempo en desaparecer. Es posible que los jóvenes no lo utilicen mucho, ya que por rapidez e informalidad, prefieren los envíos por whatsApp, Instagram, etc. También influye el uso de nuevos dispositivos como smart phones y tablets; pero para asuntos más formales y de negocios, todo lo relativo a relaciones formales entre dos negocios, tiene mejor visión un e-mail, sustituyendo al anterior formato de comunicaciones (Fax y mucho antes el telex). El problema para mi de la utilización de un dispositivo móvil para transmisiones es la inseguridad de tener activada permanentemente el inicio de sesión, frente a un posible robo, que podría poner en riesgo a todos los contactos de una vez. Lo mismo sucede con la “clonación” de estos dispositivos.
    Mientras no exista un nuevo formato de computadora a computadora, seguiré utilizando el e-mail.

  4. Se acaban los emails que te mandaban día si y día también con Power Points con las mejores fotos de paisajes, de animales, de…

  5. El uso indiscriminado y excesivo de las tecnologías es lo que hace ineficaces estas. Cada cosa en su justa medida es de provecho. No tiene mucho sentido en tu vida particular usar correo electrónico a diario.
    Igual q recibir miles de notificaciones en cortos espacios de tiempo y a la misma persona.

  6. Lo de siempre… ahora es tan fácil y barato enviar un correo que lo hemos saturado para envíos banales, convirtiéndolo en un estorbo. Con las llamadas de móvil y whatsapp más de lo mismo.