ANÁLISIS

La nueva Lara Croft, la mejor de la saga ‘Tomb Raider’

Lara Croft se reinventa en 'Rise of the tomb raider'
Una captura de 'Rise of tomb raider'.
Por TLife.guruAutor

Qué pena me dan los “en el lugar equivocado en el momento equivocado”. Rise of the Tomb Raider, uno de los exclusivos del año de Xbox One, se la pegó en ventas en su debut en Reino Unido. Como esta industria es el secretismo personificado, no se sabe si en estos meses la cosa ha mejorado o ha seguido cuesta abajo. Pero si la dama fortuna fuera justa, Rise of the Tomb Raider debería ser uno de los juegos más vendidos del año. Porque está entre los mejores. Vamos a contaros por qué.

Mundos más pequeños son mundos más grandes

Ni la historia, más que aceptable, ni los personajes, estupendos, ni los gráficos, increíbles. Lo que hace de Rise of  the tomb raider una secuela muy superior a su ya estupendo remake es cómo concibe los mundos que exploramos. Y es una tendencia de 2015. La moda es achicar los horizontes para hacerlos más amplios. Explicamos la paradoja.

Un juego de mundo abierto —véase Assassin’s creed, The witcher, Elder of scrolls, BloodborneFallout, el último Metal gear, Just caused, Mad Max, Batman Arkham y un laaaargo etcétera— se caracteriza porque no pasamos por una estructura de capítulos, de fases, separados entre sí. Todo el mundo está conectado de principio a fin, siendo posible, a medida que avanzamos en el juego, volver a las primeras zonas o quedarnos un rato explorando un área sin seguir las miguitas del argumento. El concepto es tremendo (y el 90% de las superproducciones van por aquí) porque permite que la potencialidad de un videojuego, habitar un mundo, se cumpla en todo su significado. Habitar un mundo. Ni más ni menos.

El problema deviene de que estos mundos a veces son… aburridos. La necesidad de hacerlo más y más grande causa que muchas zonas de ese mundo sean intrascendentes. Unos enemigos por allí, un cofre por allá, una misioncilla de tres al cuarto y poco más. Contra esta tendencia, varios juegos del 2015 han optado por enfocarse en áreas más pequeñas pero llenas de contenido. Bloodborne probablemente sea el ejemplo más extraordinario. Pero Rise of the Tomb Raider no le va a la zaga.

Por primera vez en un juego de Lara Croft tenemos una sensación de amplitud real. Los entornos de Siberia que exploramos —que incluyen alta montaña, bosque, valles y hasta una ciudad sumergida en un glaciar— ofrecen muchas oportunidades fuera del camino principal para quemar horas navideñas. La más fascinante, las Tumbas Desafío. Para explicarlo fácil, enfrentarse a puzles a lo Indiana Jones en los que hay que mover palancas, pisar con tiento trampas o activar carretillas que abran la senda a una antigua reliquia.

Pero todo está razonablemente cerca. No hay que quemar minutos innecesarios en largas caminatas en la nada. La siguiente aventura no usa el truco de alargar lo intrascendente. Se encuentra a la vuelta de la esquina. Este es el mayor acierto de este estupendo título. Pero hay más.

Indiana Croft: mujer, no objeto

Probablemente no haya otro personaje femenino tan maltratado por los tópicos pornográficos de los jugadores masculinos más recalcitrantes que Lara Croft. Desde siempre, en cada carátula se intentaba aumentar todavía más la voluptuosidad de esta protagonista sin darle el menor trasfondo humano. Quién es, qué la motiva, etcétera.

Todo eso ha cambiado desde la llegada de Rihanna Prachett, hija del venerable Terry Prachett, fallecido este año para desgracia de la humanidad, pues su imaginación y talento eran patrimonio de todos. Lo que Rihanna ha hecho admirablemente es convertir a Lara Croft objeto-sexual en Lara Croft mujer-superviviente. El trauma de la ausencia paterna se convierte en el motor del personaje, en su debilidad y fortaleza. Quiere llegar allí donde su padre no pudo. En parte por él y en parte por ella.

Y al contrario que Indiana Jones no es una vivalavida. Lara Croft comparte con el arqueólogo de Spielberg y Lucas la misma pasión por el misterio, pero lleva una vida mucho más introvertida, casi monacal. La obsesión la consume hasta un punto que sus relaciones personales se resienten. Lo sabe, pero poco puede hacer por evitarlo.

Por todo esto, por dar la sensación de que Lara es alguien vivo, perfilado, alguien que desea y lucha por eso que ansía, Rise of tomb raider se gana un segundo aplauso.

El cine interactivo

El tercer motivo para quitarse el sombrero ante este videojuego, ahora sí, es su aspecto visual. Solo The order 1886 y Metal gear solid V rivalizan en este 2015 con el espectáculo de Rise of the tomb raider. Y realmente The Order no tiene derecho a competir, porque sus mundos son apenas pasillos. La primera vez que Lara enciende una barra de cialumen, esas luces portátiles fosforescentes que usan militares y aventureros, es imposible no pestañear ante la belleza de la iluminación. Una gruta envuelta en telarañas se transforma en un paraje mágico bajo este resplandor azulado. Los huesos de los muertos y las reliquias adquieren una pátina de irrealidad que corta el aliento.

Poco después, descubrimos la primera ciudad escondida, alzada en el interior de una montaña. Observar su arquitectura al compás de una épica banda sonora hace difícil, por un momento, seguir jugando. El poder de las imágenes roba la voluntad de seguir interactuando. Una nueva demostración de que, con la presente generación de videojuegos, la frontera entre cine y arte interactivo es ínfima. Hasta en el más sutil de los detalles.

Los problemas del género

Para ser sinceros, no hay mucha llaga en la que poner el dedo con este juego. Pero claro, como la labor del crítico es echar alcohol allí donde escuece, lo vamos a hacer. Lo peor de Rise of Tomb Raider es su escaso riesgo en lo narrativo. El argumento no deja de ser el de una buena película palomitera, ni mejor ni peor. Y se abusa del encadenamiento de secuencias de acción muy espectaculares pero repetitivas. Explosión por allí, salto imposible a una pared helada por allá, helicópteros rociando balas desde el cielo, la amenaza de aguas profundas bajo los pies. Son motivos que se repiten una y otra y otra vez. Tópicos del género, si los queremos disculpar. Pero la riqueza de un juego como The witcher 3 nos hace pensar que es más una cuestión de esfuerzo, tiempo y talento solucionarlos.

Entonces… ¿me lo compro?

Sin duda, sí. Es una demostración más de cómo están cambiando las cosas en Microsoft con su Xbox One, a día de hoy la consola con mejores exclusivos, la única con retrocompatibilidad y también la única de nueva generación que permite enchufarle un disco duro para ampliar la memoria lo que se quiera y tener decenas y decenas de juegos en almacén. Tal vez no es un juego que justifique por sí mismo la compra de una consola. Pero, dentro del ya amplio catálogo de la One, es un imprescindible.

RISE OF THE TOMB RAIDER 

PLATAFORMAS: XBOX ONE

PRECIO: 49,95 €

RECOMENDACIÓN: COMPRA SEGURA

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TRIVIA
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