NEGOCIOS

Lo que Star Trek nos enseñó sobre tecnología financiera

Las claves del Fintech University del Centro de Innovación BBVA
Chris Skinner se preguntó si alguien había visto pagar al capitán Kirk.
Por TLife.guruAutor

Vivimos la cuarta revolución. No industrial, sino humana. Es la atrevida idea que ha defendido hoy en Madrid Chris Skinner, uno de los mayores gurús de las fintech que han tenido su cita clave en Madrid, en el evento de un día Fintech University celebrado en el Centro de Innovación del BBVA. “Esta cuarta revolución es la que conecta a todos con todos y en todas partes”.

Skinner enfrentó al auditorio con ideas polémicas y en un primer vistazo contraintuitivas. Por ejemplo, que el “dinero no existe”, es una ficción tomada por real de mutuo acuerdo entre nosotros desde que los sacerdotes mesopotámicos decidieron que había que retribuir de alguna manera las cosechas de los campesinos. La ficción del dinero, para Skinner, ha cumplido su papel durante 5.000 años.

Ahora hay que pensar como James T. Kirk, el capitán de la Enterprise en la serie de la ciencia ficción Star Trek. Skinner lo citó para hacer una observación atrevida en un día dedicado precisamente a las finanzas: “No recuerdo ver pagar nada ni una sola vez a Kirk. Y eso es porque Star Trek se atrevió a imaginar un futuro mejor, esperanzado, para la humanidad. Un futuro como el que imaginan visionarios como Elon Musk, que quieren que colonicemos Marte en 2040. La pregunta es. ¿Cuál será la tecnología que permita el gran cambio? ¿Bitcoin? ¿Blockchain? ¿Cuál será?”.

El guante a esa cuestión lo cogió el propio Skinner entrevistando en directo a Casey Kuhlman, CEO de Eris Industries. El título de la charla, Hablemos de blockchain, con el propósito de huir de los sensacionalismos que plagan cualquier artículo sobre la tecnología —Skinner recordó con sorna un titular que clamaba: El blockchain puede acabar con el hambre en el mundo—.

Confianza y ‘verificabilidad’

La conversación viró al aspecto verdaderamente revolucionario de la tecnología, la capacidad de verificar las transacciones entre individuos. Hubo discusión entre Kuhlman y Skinner sobre cómo denominar esta capacidad. Skinner la llamó el “Internet de la confianza”. Kuhlman rechazó el término. “No me convence la palabra confianza, porque me parece que su uso puede ser demasiado ambiguo, se puede pervertir. Prefiero verificabilidad. Capacidad de comprobar ambos extremos de una transacción”.

Esa potencialidad se enfrenta a retos, evidentemente. Como se demostró hace tres días, con los 48 millones de euros en criptomoneda robados por un hacker a DAO, un fondo de inversión basado en la criptomoneda Ethereum que ha quedado tocado y hundido tras el suceso, a pesar de ser el proyecto de crowdfunding más exitoso de la historia. Pero Kuhlman vio el lado positivo del desastre. “En 48 horas los investigadores habían podido reconstruir el ataque al completo, algo que jamás habíamos visto. Creo que invita a reflexionar sobre que necesitamos menos foros para hablar constantemente sobre blockchain y más trabajo duro de programación para resolver estos problemas”.

Ha habido y sigue habiendo mucho más en este día de Fintech University. Startups españolas como 4ngo y Geoblink que buscan darle la vuelta a cómo entendemos las transacciones financieras o la información necesaria para fundar un pequeño negocio. Mesas redondas sobre nuevas tendencias a futuro y problemas del presente. Pero sobre todo, la sensación de que el mensaje lanzado por la voz de una niña en el vídeo que abrió la jornada— “Cuando la revolución comienza, ya no hay quien la pare”— es una realidad de la que no se puede escapar. En juego está mucho más que la supervivencia de esa ficción que inventó Mesopotamia hace cinco milenios. En juego está si las profecías de un mundo futuro mejor para la raza humana serán o no serán.

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